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Trayectoria del Párroco
Francisco León García nació en Jódar (Jaén) el día 17 de octubre de 1.948. Es hijo de José y Lucía, un matrimonio sencillo, humilde y trabajador, que vivían su vida con la ilusión de que sus cuatro hijos estuvieran bien formados y pudieran defenderse en su vida.
Fue bautizado en la parroquia de La Asunción de su pueblo natal el día 5 de noviembre del mismo año y confirmado a los cinco años. Ya desde pequeño sentía una inclinación religiosa, siendo miembro de la Acción Católica en la que fue elegido como vocal de piedad demasiado pronto. Desde muy niño fue germinando la semilla de su vocación sacerdotal, aunque no ingresó en el Seminario Diocesano hasta la edad de 15 años, después de realizado el bachillerato por libre en la academia de D. Ildefonso, que preparaba a los chicos que querían estudiar y que tenían que examinarse en el mes de junio en el único instituto que había en Jaén capital.
El amor a Jesús le llevaba a acudir a la Misa todos los domingos y, en tiempos especiales, gustaba de ir a la Misa de alba para ayudar al sacerdote, pues a esa hora no acudían los monaguillos. Fue este amor a Jesús y el deseo de servirle en los demás, especialmente en los jóvenes, lo que le hizo querer hacerse sacerdote. Fiel a sus raíces, aprendió de su madre a tener una predilección por los más necesitados y los más pobres que, sin duda alguna, son los preferidos del Señor.
Terminada la reválida, ingresó en el Seminario de Jaén donde completó el ciclo de Humanidades y estudió Filosofía, pasando a cursar el ciclo de Sagrada Teología en la Facultad de Teología de la Cartuja en Granada.
Se ordenó sacerdote el día 23 de mayo de 1.974 en la Catedral de Jaén, siendo ordenado por el obispo D. Miguel Peinado Peinado, y celebrando la primera Misa en la parroquia Ntra. Sra. de Fátima de su pueblo natal al día siguiente.
Desde entonces ha ejercido su ministerio como Párroco del Tranco, Torres, Santisteban del Puerto, Jódar, Mengíbar, Quesada y Martos en la actualidad, compaginando su trabajo pastoral con las clases de religión en los institutos de los diversos pueblos durante 21 años. Además ha servido a la Diócesis como Administrador Parroquial de Cazalilla y de Larva, como Delegado Episcopal para la Marginación Social, Capellán de la Prisión Provincial, Miembro del Consejo del Presbiterio, Delegado Episcopal de Cáritas Diocesana, Capellán de la Institución Teresiana de Jaén y Consiliario Diocesano de Manos Unidas, cargo, este último, que compagina con la parroquia de Santa Marta de Martos.
Muchas han sido las bendiciones y gracias que ha recibido de Dios en estos 35 años de ministerio sacerdotal, pero dos hechos han marcado su entrega a Dios y a los hermanos: los cuatro años que pudo compartir con los presos como Capellán de la Cárcel y los dos meses que pudo compartir con sacerdotes de la Diócesis que trabajaban en las tierras de Cumbe, Nabón, Las Nieves y el Seminario de Cuenca en Ecuador.
Pidamos al Señor que su ministerio sea fructífero en el servicio a Dios, a su Iglesia y, especialmente, a los más empobrecidos y necesitados de la sociedad.